Segunda Parte: Microempresas, Globalización y Servicios Financieros en la República Dominicana (1998-1999)

Por Jeffrey Poyo

El Enfoque Comercial de las Microfinanzas en la República Dominicana

 

 

A. ANTECEDENTES

Desde 1992, el Fondo para el Financiamiento de la Microempresa (Fondomicro) viene realizando anualmente la Encuesta Nacional de Microempresas y Pequeñas Empresas en la República Dominicana, analizando las diversas características de estas empresas, sus condiciones dinámicas relacionadas a la apertura y desaparición de las mismas, así como su participación dentro de la economía nacional.

La encuesta realizada en el mes de marzo de 1999 indica que existen más de 353,000 empresas a nivel nacional. Una muestra de la dinámica del sector se puede ilustrar al notar que durante el período 1992 a 1999 se ha creado casi dos veces ese número de negocios (645,060) y ha dejado de funcionar casi la misma cantidad (621,236) de estas unidades. Con relación al año pasado, el sector experimentó una tasa neta de crecimiento del 5.94%, lo que representa un aumento de casi 20,000 empresas adicionales.

Las micro y pequeñas empresas son la principal fuente de empleos en el país, pues incorporan más de un millón de dominicanos al proceso productivo, teniendo una participación del 29% de la Población Económicamente Activa. En adición, se ha estimado que el sector contribuye con el 23% del PIB.

La importancia del segmento de la micro y pequeña empresa en la generación de empleos queda evidenciada comparándolo con los principales sectores de la economía dominicana. Los micronegocios de 1 a 50 trabajadores generan empleo para 1,010,736 personas, lo que representa el 34% de la población ocupada entre la Población Económicamente Activa. Por el otro lado, en todo el país operan 44 parques de zonas francas donde funcionan 474 empresas, en las cuales 195,193 personas encuentran la forma de ganarse el sustento con su trabajo, lo que representa apenas un quinto del empleo generado por las micro y pequeñas empresas a nivel nacional.

Asimismo, la suma de la nómina del gobierno central, del sector descentralizado y autónomo, y la de los ayuntamientos asciende a 324,239 empleados públicos para el período octubre 1997-septiembre 1998. Esa cantidad de empleos sólo representa un 32% de la fuerza laboral ocupada en negocios propios o ajenos de las micro y pequeñas empresas.

Una rama muy significativa de la actividad económica es la agricultura y la pesca. A ella se dedica un poco más de medio millón de personas (416,246) en todo el territorio nacional. No obstante, los empleos generados por las actividades agrícolas y pesqueras sólo representan el 41% de la ocupación laboral de las microempresas y pequeñas empresas, compuesta por los propietarios y empleados de las mismas.

Las micro y pequeñas empresas presentan diferentes niveles de desarrollo acorde a su potencial de generación de empleo y a la capacidad de las empresas de generar un ingreso estable para sus propietarios y empleados. En base a estas diferencias se pueden clasificar estas unidades económicas en empresas de subsistencia (53%) —que apenas generan los ingresos mínimos para sus propietarios y los trabajadores, y representan una opción al desempleo—, en empresas de acumulación lenta (39%) y de acumulación acelerada (8%), que expanden significativamente el empleo y tienen un crecimiento sostenido en activos y capital.

Indistintamente del nivel de desarrollo de las empresas, estos negocios constituyen iniciativas empresariales de los propietarios que le reportan ganancias muchas veces más cuantiosas que un salario en el sector público o privado, por lo que son pocos (12%) los dueños de empresas que dejarían su negocio por un trabajo asalariado. Además, estas empresas funcionan en mercados altamente competitivos y se han desarrollado al margen de políticas estatales proteccionistas.

Diversos estudios de Fondomicro han ratificado la importancia de la provisión de servicios financieros para la expansión del sector de las micro y pequeñas empresas, pues el crédito es una herramienta que acompaña el crecimiento del negocio en concordancia con los planes y la gestión del empresario. Las instituciones espe-cializadas en proveer servicios financieros a la micro y pequeña empresa tienen sus orígenes a comienzos de la década de los ochenta, y son, hoy en día, de las más avanzadas en América Latina, tomando en consideración el número de instituciones en el mercado y su desarrollo institucional. A pesar de esto, las encuestas anuales de Fondomicro confirman que la penetración de la oferta de servicios financieros, en general, y del crédito, en particular, dentro del segmento de la micro y pequeña empresa es todavía sumamente limitada.

El presente estudio tiene como objetivo analizar las diversas fuerzas que han influenciado el desarrollo de las microfinanzas en la República Dominicana durante la última década y las principales tendencias hacia el futuro. Describe las tendencias recientes con respecto a la movilización del capital privado hacia este sector, y la urgente necesidad de profundizar este proceso para lograr una cobertura más amplia de los servicios financieros hacia este segmento del empresariado nacional.

La primera sección describirá la forma en que la reforma financiera, que han venido implementando las autoridades monetarias, está contribuyendo en forma directa a mejorar el acceso por parte de la micro y pequeña empresa a los servicios del sistema financiero regulado. La siguiente describirá a grandes rasgos las principales carac-terísticas del desarrollo de las instituciones especializadas en atender a la micro y pequeña empresa. La cuarta sección describirá el efecto del aumento en los niveles de competencia que vienen enfrentando las instituciones especializadas en microfinanzas y las fuerzas que promueven la innovación y transformación institucional. El enfoque comercial de las microfinanzas se describirá en la siguiente sección, enfatizando la importancia que tiene la atracción del capital privado para el desarrollo económico y social de este sector de la economía nacional. La última resumirá las principales conclusiones de este artículo.

B. LA REFORMA FINANCIERA Y LA MICROEMPRESA

 

Desde comienzos de la década de 1990, el sistema financiero dominicano ha venido desarrollando un importante proceso de transformación estructural como re-sultado de la implementación de las reformas financieras por parte de las Autoridades Monetarias del país. La motivación para su implementación fue sin dudas la traumática experiencia vivida a finales de la década de los ochenta y comienzos del noventa con la quiebra de un importante número de instituciones financieras a raíz de una crisis en este sector. Los principales elementos de esta reforma han sido la eliminación de restricciones a la libertad en la fijación de precios, el fortalecimiento de la supervisión prudencial de las instituciones de intermediación financiera, y la reducción de diversos tipos de impuestos al sistema bancario como son el encaje legal, el crédito dirigido y las patentes sobre las transacciones financieras. Una de las reformas más importantes ha sido la transformación de un sistema bancario con instituciones altamente especializadas hacia un modelo de banca múltiple.

Antes de la implementación de las reformas, el sistema financiero exhibía una estructura dual, con instituciones bancarias sujetas a una estructura de regulación económica sumamente pesada pero sin prácticamente ninguna supervisión prudencial, a la par con un enorme número de financieras no reguladas. El déficit del sector público generaba una desviación del crédito bancario hacia el sector público, y el alza de las tasas de inflación interna e inestabilidad en la tasa de cambio significaba que los topes a las tasas de interés fijadas por el Banco Central generaban una estructura de tasas de interés altamente negativas. El incentivo hacia la evasión de la regulación impuesta por el Banco Central, llevó al surgimiento de un mercado financiero no regulado mediante la creación de instituciones financieras operando bajo el código de comercio. Según informaciones de la Fundación Economía y Desarrollo, el número de financieras no reguladas aumentó de 306 en 1979 a 650 en 1987. En adición durante este mismo período las Autoridades Monetarias autorizaron la apertura de un gran número de bancos comerciales. Entre 1980 y 1988 el número de bancos co-merciales aumentó de 5 a 23.

Es importante reconocer que la imposición de una regulación económica bajo las condiciones macroeconómicas existentes en el momento y dada la estructura del sistema financiero nacional, generó ineludiblemente un severo racionamiento del acceso al crédito de los micro y pequeños empresarios. La estrategia de negocios, tecnología crediticia y disposición hacia el riesgo de una institución financiera está altamente condicionada al nivel de competencia y a la estructura de regulación eco-nómica y prudencial. Como producto de la regulación y la demanda del financiamiento del sector público, los bancos confrontaban un exceso de demanda de crédito, socavando de esta manera cualquier incentivo para la exploración de nuevos nichos de mercado o de innovaciones de importancia. El resultado fue un severo racionamiento del acceso al crédito por parte del empresario pequeño y mediano, más aún del microempresario.

El racionamiento del acceso al crédito conllevó una mayor concentración del poder económico en manos de los empresarios que obtuvieron crédito, limitando la competencia en el mercado de productos y contribuyendo a un proceso de mayor concentración del ingreso nacional. El surgimiento de las financieras no reguladas fue una respuesta natural del mercado al estricto racionamiento del crédito existente en el sistema bancario generado por la estructura de regulación impuesta por el Banco Central. Las financieras no reguladas vinieron a llenar un importante vacío en el segmento del crédito de consumo personal y de la pequeña y mediana empresa.

Uno de los resultados más visibles del proceso de reforma del sector financiero ha sido el proceso natural de consolidación institucional del sector. Con el proceso de flexibilización de las regulaciones económicas y el fortalecimiento de las normas prudenciales, las financieras fueron incorporadas a la normativa que regulaba las operaciones de la banca comercial y de desarrollo, y su ventaja regulatoria desa-pareció. Como resultado de la crisis financiera a finales de la década pasada, cierres voluntarios, fusiones y conversiones, el número de bancos comerciales se ha reducido a solamente 14 para finales de 1998. Asimismo, el número de financieras en el mercado se ha visto reducida a 100 según informaciones de la Superintendencia de Bancos. Pero, lejos de llevar a una mayor concentración, este proceso de consolidación y fortalecimiento institucional es acompañado por una importante profundización de los servicios financieros entre la población que tradicionalmente había sido excluida del mismo.

 

Durante el período más intenso de represión financiera del sistema bancario nacional, la razón del M2 al PIB cayó de un 26,4% en 1986 a un 18,1% en 1990. Durante este período la inestabilidad en la tasa de cambio y de precios internos causó que la estructura de tasas de interés en el sistema bancario se tornara negativa en términos reales, ocasionando una desintermediación financiera en el sistema bancario regulado. El surgimiento de las financieras no reguladas absorbió parte del ahorro que se escapaba del impuesto inflacionario y parte de dicho ahorro nacional alimentó la demanda de dólares en la medida en que cayó la demanda por la moneda nacional. La desintermediación experimentada en el sistema bancario nacional, conjuntamente con el aumento en la demanda de crédito por parte del sector público para cubrir los cre-cientes déficit presupuestarios, contribuyó a un racionamiento del crédito más severo y a la pérdida del acceso al crédito por parte hasta de los empresarios de tamaño medio.

A partir de la implementación de las medidas de la reforma financiera entre 1990 y 1999, la razón del M2/PIB ha venido au-mentando en forma sostenida. Entre 1990 y 1998 la razón del M2/PIB aumentó del 18.1% al 31.8%. La liberalización de las tasas de interés por parte de las Autoridades Monetarias, a comienzos de la década, y la estabilidad en la tasa de cambio y en los precios internos generó una caída en el nivel de las tasas de interés nominales pero un aumento en el nivel de las tasas de interés reales. La demanda de dinero por parte de los depositantes dominicanos creció más rápi-damente que el ingreso nacional, generando un aumento en la razón del M2/PIB. Este proceso de profundización financiera, conjuntamente con una caída en la demanda de crédito del sector público, permitió una reducción en la situación de racionamiento del crédito en el mercado bancario dominicano, lo cual ha tenido un efecto positivo sobre el acceso al crédito por parte del sector empresarial y consumidor.

Como se observa en el recuadro II.1, todavía los niveles de profundización financiera en la República Dominicana permanecen a niveles muy reducidos en comparación con otros países de América Latina, pero el progreso obtenido durante la última década es innegable.

El crecimiento y desarrollo de la Bolsa de Valores de la República Dominicana (BVRD) ha creado una alternativa al financiamiento bancario, proporcionando un mecanismo de intermediación directa con los inversionistas individuales e insti-tucionales. Acudiendo directamente a la Bolsa de Valores de la República Dominicana (BVRD) para captar recursos de inversionistas, reducen su demanda por préstamos bancarios. Hasta hace unos cinco años, el mercado tradicional de los bancos múltiples lo constituían los grandes y medianos empresarios, pero al abrirse nuevas alternativas de financiamiento a través de la BVRD, los márgenes financieros de la banca en este segmento del mercado se han visto presionados. Como se puede apreciar en el gráfico II.1, las tasas de interés en los préstamos bancarios y las tasas de rendimiento promedio ponderado en la BVRD tienden a igualarse, lo cual es un resultado esperado de la competencia entre el mercado bancario y de capitales.

En la medida en que las regulaciones económicas han sido eliminadas y las necesidades de financiamiento del sector público consolidado se han reducido, el sistema bancario ha experimentado un aumento sustancial en los niveles de liquidez. Estas fuerzas del mercado son las responsables de que los bancos comerciales estén incursionando cada vez más en el segmento del crédito de consumo y en el sector empresarial de la pequeña empresa, y, eventualmente, hasta en el de la microempresa.

El aumento en el nivel de competencia en el mercado bancario nacional se evidencia por una caída de los márgenes financieros en los segmentos tradicionales que venía sirviendo la banca, y por la introducción de nuevos productos y servicios, así como por la expansión de la banca hacia nuevos nichos de mercado. Por ejemplo, las tarjetas de crédito y débito han experimentado una explosión en el mercado nacional; las condiciones mínimas para acceder a estos productos se han reducido en forma dramática durante los últimos cinco años; los bancos múltiples han reenfocado sus negocios hacia la banca personal expandiendo sus puntos de distribución en super-mercados y pequeñas oficinas dedicadas a la banca personal.

A pesar de que existe una clara tendencia de parte del sistema bancario a profundizar su atención hacia la micro y pequeña empresa, la encuesta realizada por Fondomicro en 1999 entre los propietarios de micro y pequeños negocios, indica que únicamente un 4.5% de éstos recibieron un préstamo de un banco o financiera. A pesar de esto, el 57.4% de los mismos reportaron que tienen actualmente alguna forma de deuda, lo cual indica claramente que las fuentes informales de crédito representan todavía la fuente de crédito más importante para este segmento del empresariado.

Al analizar el uso de los servicios bancarios se presentan algunos aspectos relevantes. Poco más de un tercio de los propietarios tienen cuentas de ahorro, siendo los hombres mayores usuarios que las mujeres dueñas de negocios. A la vez, se evidencia una concentración urbana en la tenencia de este instrumento de ahorro que está relacionada con el costo de transacción que implica trasladarse desde una zona rural hasta una zona urbana para poder ahorrar en una agencia bancaria. El uso de cuentas corrientes, por su parte, se asocia con los mayores volúmenes de operaciones de los negocios, siendo los comerciantes mayoristas los principales usuarios de este instrumento bancario dentro del sector de las micro y las pequeñas empresas, para el manejo de su flujo de caja. En el caso de los certificados financieros, éstos son poco utilizados por los micro y pequeños empresarios, los cuales muchas veces prefieren invertir sus excedentes en sus propios negocios.

Como era de esperarse, se pudo constatar que el uso de los servicios bancarios guarda relación con los niveles de riqueza de las empresas, pues las que tienen mayor capitalización, ventas y ganancias, además de que regularmente operan en zonas urbanas, son las principales usuarias de estos servicios.

Una alternativa a la utilización de servicios bancarios de depósito y crédito para los micro y pequeños empresarios es el juego del san. Datos recogidos en las encuestas de Fondomicro indican que más de la mitad de los propietarios (53.7%) juegan sanes de manera regular. Dos de cada tres dueños juegan sanes por debajo de RD$2,000 pesos y una tercera parte juega por montos que sobrepasan los RD$2,000 pesos y pueden llegar incluso hasta RD$20,000 pesos en un período de seis meses. Estas informaciones ratifican la capacidad de ahorro de los empresarios y el uso de instrumentos alternativos de financiamiento de sus necesidades, sean de tipo personal o empresarial.

La experiencia dominicana claramente demuestra que las décadas de experi-mentación con programas de crédito dirigido y altamente subsidiados, bajo un esquema de represión del sistema financiero nacional, contribuyeron significativamente a limitar el acceso por parte de la micro y pequeña empresa a los servicios del sistema bancario. La política sectorial de liberalización de los precios en el sistema financiero y la promoción de mayor competencia han logrado mejorar los servicios financieros para este sector, acorde con la reformas implementadas por las Autoridades Monetarias a partir de la década de los noventa que han reducido el racionamiento del crédito en el mercado.

La primera generación de reformas del sector financiero ha tenido un importante impacto en mejorar el acceso de la micro y pequeña empresa a los servicios del sistema financiero. A pesar de esto, todavía existen barreras que obstaculizan una mayor in-tegración de parte este sector empresarial a estos servicios, como por ejemplo: la falta de integración de las cooperativas de ahorro y crédito al sistema de regulación y supervisión prudencial existente, normas de clasificación del riesgo de la cartera de préstamos que ponderan excesivamente la formalización a costa de la experiencia de pago y tecnología de crédito de las intermediarias especializadas. Además, todavía existen programas y políticas sectoriales que están en contradicción con la dirección general y filosofía de la reforma financiera que vienen implementando las Autoridades Monetarias desde comienzos de la década de los noventa. Es importante señalar que las Autoridades Monetarias actuales han mostrado un activo interés y reconocimiento de estas dificultades y están tomando medidas de política para solucionarlos.

Finalmente, es importante reconocer que la integración de la micro y pequeña empresa al sistema financiero formal y su desarrollo económico y social, no sólo están condicionados a las reformas propias del sector financiero, sino que existen un sin-número de impedimentos fuera del sistema financiero que representan obstáculos importantes. Serias distorsiones en la definición de los derechos de propiedad, inexis-tencia de un marco legal y regulatorio en los diversos sectores productivos, un sistema legal deficiente, servicios públicos inestables y excesivamente caros, debilidades serias en el sistema de educación y salud pública, son algunas de las áreas críticas donde sólo el Estado puede proveer una solución equitativa.

Es importante reconocer que las deficiencias en estos servicios públicos tienen un efecto altamente regresivo con respecto a la distribución del ingreso nacional, porque son precisamente los sectores de ingresos medios y bajos los que más dependen de los servicios que provee el sector público. Las grandes empresas y los sectores de ingresos medios y altos solucionan estas deficiencias con inversiones propias que el micro y pequeño empresario no está en condición de afrontar. En la medida que el Estado invierte sus escasos recursos del presupuesto nacional para suplir servicios comerciales que el sector privado ya está ofreciendo, en esa misma medida deja de invertir recursos en proveer otros que el sector privado no puede ofrecer, lo cual acarrea un costo económico y de oportunidad muy elevado para el sector de la micro y la pequeña empresa.

 

C. EL DESARROLLO DE LA MICRO Y PEQUEÑA EMPRESA Y LOS SERVICIOS FINANCIEROS ESPECIALIZADOS

 

La importancia del microcrédito como un instrumento para desarrollar el potencial productivo y la generación de ingresos en la población pobre empieza a tomar un gran impulso en la República Dominicana y en América Latina en general, a partir de la década de los ochenta. El sistema bancario nacional permanecía atrapado en una compleja telaraña de represión financiera descrita anteriormente, que repre-sentaba un importante desincentivo para la expansión de los servicios bancarios hacia los segmentos de la mediana y pequeña empresa, y sobre todo hacia la microempresa. Como resultado, los programas de apoyo internacional para la microempresa fueron canalizados principalmente a través de las asociaciones sin fines de lucro.

A pesar de que en esa década no había sido todavía cuantificado el tamaño relativo del sector de la micro y pequeña empresa, por simple observación se podía dilucidar que era relativamente importante como proporción de la actividad económica en el país. La demanda potencial por servicios financieros de este sector era muy importante, y también lo eran los recursos financieros internacionales disponibles, pero no existía una estructura institucional apropiada para canalizarlos.

Esto tuvo como resultado que algunos programas de apoyo internacional para la microempresa fueran especializados para apoyar el desarrollo institucional y proveer recursos crediticios que serían canalizados, principalmente, a través de las asociaciones sin fines de lucro. Durante los siguientes 10 años estas organizaciones que habían comenzado sus labores con programas de carácter social, paulatinamente fueron incorporando programas de crédito microempresarial. Durante este período, las cooperativas especializadas en ofrecer servicios financieros también expandieron sus servicios hacia la micro y pequeña empresa, principalmente en el ámbito rural del país. La canalización de donaciones y créditos subsidiados así como también la falta de competencia en este segmento del mercado facilitó el desarrollo de un grupo de las ONG dedicadas a servir a la microempresa nacional.

Durante los últimos ocho años, el Fondo para el Financiamiento de la Microempresa (Fondomicro) ha venido jugando un papel importante en el desarrollo institucional de las organizaciones dedicadas al financiamiento de la micro y pequeña empresa. El apoyo de Fondomicro se ha focalizado en tres vertientes principales: investigaciones del mercado de la micro y pequeña empresa, asistencia técnica y capacitación, y canalización de líneas de crédito a estas instituciones. La labor de Fondomicro ha logrado una mejoría sustancial en los índices de gestión de estas intermediarias, ampliando las alternativas de financiamiento para el micro y pequeño empresario. Al introducir elementos de disciplina del mercado, el usuario de los servicios se ha beneficiado con una reducción de los márgenes financieros y de la eficiencia operativa de estas organizaciones. En adición, el fortalecimiento institucional y el efecto de demostración del programa de crédito de Fondomicro ha permitido una diversificación de las fuentes proveedoras de fondos a estas instituciones. Aunque algunas de estas intermediarias todavía siguen presentando una situación de dependencia de recursos donados y de créditos subsidiados, las instituciones más importantes han logrado diversificar sus fuentes de fondos, incluyendo algunos préstamos comerciales de instituciones financieras internacionales.

La preocupación de seguir contribuyendo a la profundización en el acceso a los servicios financieros por parte de la micro y pequeña empresa motivó que en 1996 Fondomicro tomara la iniciativa de fundar un Banco de Desarrollo especializado en atender a ese sector. Poco tiempo después, la ONG Ademi decidió también fundar un banco de desarrollo llamado Banco Ademi.

Para finales de 1998 había dos bancos de desarrollo especializados en atender al mercado de la micro y pequeña empresa: 2 Bancos de Desarrollo; 10 ONG con programas de microcrédito; y 13 Cooperativas de Ahorro y Crédito. La cartera agregada de estas intermediarias suma unos RD$1,137 millones y atienden aproximadamente a unos 100 mil clientes.

Regularmente, son las instituciones informales de financiamiento, tales como los familiares y amigos, y los prestamistas, quienes constituyen las principales opciones del empresario en la búsqueda de recursos financieros. A pesar del crecimiento en la industria de microfinanzas, la encuesta de Fondomicro en 1999 sugiere que únicamente un 4.3% de los pequeños y microempresarios han recibido financiamiento de estas intermediarias.

El obstáculo más importante que confrontan los pequeños, y muy especialmente los microempresarios, con relación al acceso a los servicios financieros está relacionada con los altos costos de transacción para una intermediaria financiera en atender préstamos de un monto tan reducido. La falta de información contable y financiera, la integración de la economía del hogar con la empresa, el pequeño tamaño y falta de garantías reales, todo conspira para aumentar significativamente los costos de transacción limitando su acceso a servicios financieros institucionales.

Las encuestas de Fondomicro confirman que las ONG y las cooperativas de ahorro y crédito atienden a un segmento del mercado de la micro y pequeña empresa de menores ingresos que otros programas similares en los bancos. El 3.3% de las empresas con activos por debajo de RD$15,000 pesos obtuvo crédito de las ONG y las cooperativas, mientras que sólo el 0.6% de estas empresas consiguió financiamiento en un banco o financiera. Regularmente las empresas atendidas por el sistema bancario formal son negocios con una inversión superior a RD$50,000 pesos mensuales, mayores montos de ventas y, por tanto, de ganancias. Además, el 22% de las que están constituidas legalmente accedieron a un crédito, mientras que sólo el 3.6% de las que funcionan como negocios individuales y el 4.7% de las empresas familiares pudieron financiarse con créditos bancarios.

Las instituciones exitosas especializadas en microfinanzas han desarrollado una tecnología de crédito que permite un efectivo análisis y administración del riesgo crediticio. Empero, es importante reconocer que los costos de operación en este segmento del mercado empresarial son significativamente más elevados que en otros nichos, lo cual requiere de tasas de interés más elevadas para poder cubrir los costos de transacción y generar una rentabilidad competitiva.

En muchos países en América Latina, así como también en la República Dominicana, se ha experimentado con fondos de garantía como un instrumento para profundizar el acceso de la micro y pequeña empresa a los servicios financieros. El fondo de garantía es un instrumento atractivo porque teóricamente ofrece una solución de bajo costo al problema de acceso al crédito. Desafortunadamente, la experiencia con este instrumento para expandir los servicios crediticios hacia la micro y pequeña empresa, lleva ineludiblemente a la conclusión de que estos esfuerzos han sido un rotundo fracaso. Un examen de las principales características de la tecnología de crédito de las instituciones de microfinanzas exitosas, nos da la respuesta del porqué el concepto del fondo de garantía no ha tenido los resultados esperados.

La administración efectiva de una cartera de crédito microempresarial requiere de un uso intensivo de información que sólo se puede obtener estando muy cerca de la clientela meta. El fondo de garantía sólo resuelve uno de los supuestos obstáculos del acceso del pequeño y microempresario a los servicios crediticios de las instituciones bancarias: la falta de garantías reales. En realidad, el obstáculo más importante está vinculado a los costos de transacción que son altos por la poca información crediticia del prestatario. En ese sentido, el fondo de garantía no contribuye en lo más mínimo a resolver el problema de información. Por el contrario, contribuye a aumentarlo al introducir serios problemas de toma de riesgos adicionales por parte de las intermediarias financieras, en la medida que consideran que están transfiriendo el riesgo al fondo de garantías. En muchos países estos fondos simplemente representan un subsidio encubierto del Estado.

El capital o patrimonio propio de las instituciones de microfinanzas representan el mejor "fondo de garantía" que existe, porque representa la "reserva técnica", que al estar dentro de la institución con la tecnología de crédito y capacidad necesaria para el análisis de los riesgos, no introduce distorsiones a las decisiones de crédito que tienen el efecto de aumentar el riesgo, como en el caso de los fondos de garantías tradicionales. Una institución de microfinanzas que no tiene como elemento principal de su misión institucional el objetivo de la protección y el crecimiento del valor real de su patrimonio institucional, es una institución que no puede tener, por definición, una administración del crédito prudente y equilibrada.

 

D. COMPETENCIA, INNOVACIÓN Y TRANSFORMACIÓN INSTITUCIONAL

 

Uno de los productos de crédito de mayor crecimiento en el mercado bancario durante los últimos años han sido las tarjetas de débito y crédito. La gran demanda que ha tenido la tarjeta de crédito refleja en parte las enormes dificultades confrontadas en el mercado dominicano con la aceptación del cheque personal. A pesar de que las tasas de interés que se cobran en la mayoría de las tarjetas en el mercado son relativamente altas, tomando en consideración los estándares internacionales, la competencia y mayor transparencia en el mercado irá forzando una reducción de las mismas. Además, muchos consumidores simplemente utilizan la tarjeta como un instrumento de transacción y no de financiamiento dado que pagan completo el saldo adeudado mensualmente.

Por otro lado, esta tecnología electrónica le permite a los bancos reducir sensiblemente los costos de transacción de atender préstamos cada vez de menor monto. Como era lógico, la colocación de este producto estuvo inicialmente dirigido a los empleados asalariados de nivel medio y alto, dado que es un producto para financiar el consumo, y los costos de verificar niveles salariales son relativamente bajos. En la medida en que los bancos iban penetrando los segmentos de menores ingresos, al reducir los requerimientos mínimos de ingresos mensuales, era evidente que una importante proporción de la población económicamente activa que labora en el segmento de la micro y pequeña empresa iba a poder acceder a este instrumento financiero.

Como señalamos anteriormente, existen en el país más 353,000 micro y pequeños empresarios, que representan un segmento del mercado con gran potencial económico, los cuales en muchos casos reportan niveles de ingresos y capacidad de pago más elevados que el de los asalariados. Evidentemente, la evaluación del nivel de los ingresos de esta clientela es más difícil porque no se cuenta con un salario fijo, pero representa un mercado potencial muy significativo, que todas las instituciones bancarias tienen interés en explorar.

A pesar de que la tarjeta de crédito ha sido diseñado principalmente para financiar gastos de consumo, como instrumento crediticio que es, representa un interesante sustituto del microcrédito tradicional. El pequeño o microempresario puede utilizarlo tanto para financiar sus compras de consumo como para surtir su empresa de inventario. De hecho, en la economía norteamericana la tarjeta de crédito es el producto más utilizado por la micro y pequeña empresa para financiar su capital de trabajo.

Con la intención de investigar con mayor profundidad la expansión de los servicios de la banca múltiple hacia el segmento de la micro y pequeña empresa, se investigaron algunos de estos aspectos en la encuesta anual de 1999. Los resultados de esta encuesta confirman la penetración hacia este segmento del mercado por parte de la banca múltiple. Los resultados de la encuesta indican que trece de cada cien empresarios son usuarios de tarjetas de crédito. Como se puede observar en el recuadro II.2, aproximadamente un 20% de los tarjetahabientes venían utilizando este servicio desde antes de 1994, mientras que casi un 57% lo había obtenido durante los últimos cuatro años.

Al desagregar las informaciones de tenencia de tarjetas de crédito por género del propietario, se observa que una mayor proporción de negocios de propiedad mixta de hombres y mujeres (27.0%) o de propiedad masculina (17.3%) tienen disponible este instru-mento para poder financiar sus gastos del negocio o personales, mientras que sólo el 8% de las unidades propiedad de mujeres cuentan con tarjeta de crédito. Asimismo, también se observa una concentración en Santo Domingo (32.7%) de usuarios de tarjetas de crédito dentro del sector microempresarial, frente a un 7.8% en las zonas urbanas del interior y un 3.3% en las zonas rurales.

Un importante indicador de que la banca múltiple está penetrando hacia segmentos de la población microempresarial cada vez más pobres, se puede apreciar en el siguiente cuadro. Como se puede observar, de aquellos microempresarios que obtuvieron su tarjeta de crédito antes de 1984, el 100% se situaban entre aquellos de capitalización alta. Aún en el período 1991 a 1995 un 77.3% se podían catalogar de inversión alta, y solamente un 7.7% se clasifican en el nivel de capitalización baja.

En cambio, de aquellos que obtuvieron acceso a una tarjeta de crédito a partir del año 1996, aproximadamente un 20% se clasificaban como microempresas con un bajo nivel de capitalización, mientras que solamente un 58% se podían clasificar como de alto nivel de capitalización. Estos datos confirman en efecto que la banca múltiple está penetrando cada vez más profundamente en el mercado de la microempresa. Y aunque sólo poco más de uno de cada diez dueños de negocios tiene en la actualidad tarjeta de crédito se vislumbra un incremento en la tenencia de este instrumento bancario porque el aumento de la competencia en los mercados financieros está impulsando a las instituciones de la banca formal a buscar nuevos mercados crediticios dentro del sector de las micro y pequeñas empresas que antes no eran su objeto de atención.

La reciente introducción en el mercado financiero dominicano de dos servicios de información crediticia: Centro de Información Crediticio de las Américas (CICLA) y Data Crédito, son una importante innovación que contribuirá a reducir significativamente los costos de información en el mercado crediticio y robustecer la calidad de las carteras de las diversas instituciones financieras en el mercado. Esta innovación no solo está contribuyendo a mejorar la calidad de la cartera de las instituciones bancarias en su mercado actual, sino que contribuirá a reducir las barreras de entrada de la banca hacia los nichos de mercado tradicionalmente dominados por las ONG, cooperativas de ahorro y crédito y bancos especializados en atender a la micro y pequeña empresa.

Tabla II.1
Año de Emisión de Tarjetas de Crédito
por Niveles de Capitalizacióna de la Empresa
Distribución Porcentual
Niveles de capitalización 1984 o antes 1985-1990 1991-1995 1996 y después Total
           
Bajab - - 7.7 19.6 13.3
Mediac - 26.1 15.1 22.4 19.9
Altad 100.0 73.9 77.3 58.1 66.8
           
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0

 

a Los niveles de capitalización se estiman en base a la inversión existente en el negocio en maquinaria y equipos, y en materia prima e inventarios de mercancía. La tasa de cambio del dólar era de RD$16.18.

b La inversión Baja representa aquella empresas con una inversión total equivalente a RD$15,000 o menos.

c La inversión Media incluye aquellas empresas con una inversión total equivalente entre RD$15,001 y RD$50,000.

d La inversión Alta incluye aquella empresas con una inversión total por más de RD$50,000.

 

Las barreras principales para los bancos acceder a estos segmentos del mercado son el costo de la información y la tecnología de crédito especializada que ha sido requerida para atenderlos. La gran mayoría de las instituciones de microfinanzas en el país todavía no están integradas ni utilizan los servicios de los buró de crédito y, por tanto, el historial crediticio de su clientela tampoco les está disponible. En la medida en que la utilización de estos servicios se generalice y el historial de estos microempresarios sea integrado a las bases de datos de empresas que ofrecen la información crediticia, los costos de atender a este segmento del mercado se verán reducidos drásticamente, y así también las barreras de entrada a este nicho del mercado por parte de otras instituciones bancarias.

Tal como se observa dentro del sistema bancario, el fortalecimiento y crecimiento de las instituciones especializadas en atender a la micro y pequeña empresa han mejorado las condiciones competitivas dentro de este nicho del mercado financiero, beneficiando directamente a estos empresarios. El desarrollo y consolidación de un pequeño número de ONG y bancos de desarrollo especializados en atender a la micro y pequeña empresa ha ampliado la oferta de alternativas de servicios de crédito principalmente. Como se observa en la tabla II.2, durante los últimos cinco años la competencia entre estas intermediarias ha llevado a una mayor transparencia en la fijación de los precios y a una caída en las tasas de interés efectivas cobradas en este segmento del mercado empresarial. El crecimiento sostenido en este mercado ha generado un importante aumento en los indicadores de eficiencia operativa como producto de economías de escala, y la competencia ha presionado los márgenes financieros.

Los indicadores de eficiencia operativa promedio de las dos ONG más importantes en el mercado se ha reducido de un promedio del 25.7% en 1994 a 13.2% en 1998, presionado por el margen financiero que se ha reducido en casi diez puntos porcentuales durante este mismo período.

Tabla II.2
República Dominicana
Indicadores Financieros Seleccionados
Instituciones de Microfinanzas
1994-1998
  1994 1995 1996 1997 1998

Cooperativas de Ahorro y Crédito –13a

         
Rendimiento Sobre Cartera 32.1 31.6 37.8 28.6 28.1
Margen Financiero 18.7 18.3 22.5 17.0 16.1
Eficiencia Operativa 9.0 11.4 11.1 10.0 9.5
           
ONG Financieras – 2b          
Rendimiento Sobre Carter 50.5 50.6 48.6 35.8 43.6
Margen Financiero 31.5 29.3 33.6 29.5 21.9
Eficiencia Operativa 25.7 20.5 20.8 19.2 13.2

 

a Indicadores de las instituciones afiliadas a la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (AIRAC).

b Estos indicadores resumen la situación de dos de las ONG especializadas en microfinanzas. Datos no publicados del Fondo para el Financiamiento de la Microempresa (Fondomicro).

 

Las mismas tendencias se pueden observar claramente entre las cooperativas de ahorro y crédito afiliadas a la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (AIRAC). Después de experimentar un deterioro en el índice de eficiencia operativa durante 1995 por inversiones significativas en sus estructuras operativas y expansión física, los indicadores de eficiencia han mostrado una tendencia hacia la baja de un 11.4% en 1995 a un 9.4% en 1998. Asimismo, el margen financiero se ha visto reducido del 18.7% en 1994 a un 16.1% en 1998.

Es importante reconocer que los costos de transacción asumidos por estas intermediarias son significativamente más elevados que en otros nichos del mercado empresarial. Aunque muchas organizaciones sin fines de lucro iniciaron programas de crédito microempresarial, existe una tendencia clara de que un pequeño grupo de instituciones líderes en el mercado vayan consolidando y aumentando su participación en el mercado. Aquellos con una misión institucional menos definida y que mantienen una gran diversificación de actividades tendrán mayores dificultades en un mercado más competitivo. El crecimiento de la competencia en el mercado financiero nacional cada vez más requerirá de un proceso de consolidación institucional, tal como se viene observando en el sistema bancario nacional. Dicho proceso ya es evidente en el segmento de cooperativas de ahorro y crédito con importantes fusiones institucionales voluntarias en años recientes, pero entre las ONG todavía este proceso no ha comenzado.

A diferencia de los bancos y las cooperativas de ahorro y crédito, las ONG sufren de dos importantes problemas estructurales que se volverán más notorios con el aumento de la competencia en este mercado: las dificultades de movilizar capital patrimonial y su prohibición legal de captar depósitos del público. Al ser instituciones sin fines de lucro, su capital patrimonial depende de las donaciones externas o de la retención de los excedentes operativos anualmente.

A falta de una estructura de propiedad definida, las ONG financieras deberían mantener niveles de solvencia sustancialmente superiores a los de los bancos y cooperativas de ahorro y crédito, por ejemplo. Una vez llegado a este límite, su crecimiento futuro estaría necesariamente limitado a la movilización de depósitos, o a un nivel de rentabilidad muy elevado que permita una capitalización anual igual o superior a sus niveles de crecimiento proyectado. Igualmente, la dificultad de movilizar capital de riesgo adicional rápidamente en un momento de crisis, las coloca en una situación de clara desventaja.

Asimismo, la incapacidad de movilizar ahorros del público implica un costo promedio de captación de fondos más alto para estas ONG que el promedio de las demás instituciones financieras en el mercado. Con el aumento progresivo de la competencia en el mercado de las microfinanzas, esta debilidad se irá convirtiendo poco a poco en una amenaza competitiva.

E. ENFOQUE COMERCIAL DE LAS MICROFINANZAS

 

Al cabo de más de 15 años de experiencia con la provisión de servicios crediticios dirigidos a la micro y pequeña empresa, financiados exclusivamente con donaciones y créditos subsidiados, es evidente que para lograr una cobertura significativamente mayor será necesario atraer capital del sector privado, bajo condiciones comerciales de mercado. Las donaciones y subsidios jugaron un papel importante en la capitalización y el desarrollo de la estructura institucional durante un período en que el sistema financiero nacional estaba atascado en una profunda represión financiera, pero la oferta de estos recursos se ha visto reducida significativamente en los últimos años.

Con el proceso de reforma financiera, las anteriores restricciones sobre el sistema bancario nacional han desaparecido, y el aumento de la competencia está forzando a las instituciones especializadas en microfinanzas a una transformación de su estructura institucional y de su filosofía operativa, reduciendo a un mínimo su dependencia de recursos subsidiados y donaciones. La creación del Banco de la Pequeña Empresa S.A., y posteriormente la transformación de la ONG Ademi en un Banco de Desarrollo, son los primeros indicios de este proceso.

El elemento determinante que permitirá la atracción del capital privado hacia este segmento del sector empresarial será la existencia de instituciones financieras solventes y rentables, operando bajo principios comerciales. La expansión por parte de instituciones financieras con un enfoque comercial, motivados por las oportunidades de aumentar su rentabilidad ofreciendo servicios al segmento de la micro y pequeña empresa, se denomina como el enfoque comercial de las microfinanzas.

Mas allá del sector bancario, una de las primeras experiencias en la República Dominicana y en el mundo de la incursión hacia el mercado bursátil por parte de instituciones especializadas en las microfinanzas, ha sido la venta de papel comercial por parte de Fondomicro. Confrontando un aumento sustancial en la demanda de crédito por parte de las instituciones especializadas en microfinanzas, en el mes de abril de 1999, Fondomicro emitió papel comercial en la Bolsa de Valores de la República Dominicana por un valor equivalente a unos RD$10 millones entre más de 50 inversionistas individuales e institucionales. Siguiendo los requisitos estrictos de transparencia de información, se le provee a dichos inversionistas de un prospecto con información básica de la institución. Así mismo, los estados financieros auditados y gerenciales son publicados y también puestos en el sitio del Web de la Institución.

La exitosa gestión de Fondomicro y de las instituciones especializadas en microfinanzas del sector privado durante la última década, ofrece condiciones requeridas de rentabilidad y solidez. Esta experiencia ha demostrado que los rendimientos en este segmento del mercado son superiores a otros, y mediante la utilización de una tecnología de crédito especializada, los riesgos son relativamente bajos en comparación con otros segmentos de la economía nacional. La experiencia reciente en otras regiones del mundo (Asia, Africa y América Latina), indican que el segmento de la micro y pequeña empresa es más robusto frente a una crisis económica o un desastre natural que otros segmentos del empresariado, lo cual sugiere que es también una forma muy efectiva de diversificar los riesgos dentro de una cartera de inversiones. Los inversionistas individuales e institu-cionales que han invertido en estos instrumentos financieros, no sólo están recibiendo una tasa de rendimiento altamente competitiva en el mercado bursátil, sino que están contribuyendo en forma directa con el desarrollo económico y social de un segmento de la población que tradicionalmente ha sido excluido del sistema financiero nacional.

La micro y pequeña empresa es un segmento del sector privado muy dinámico, competitivo y emprendedor que requiere acceso a servicios eficientes del sector financiero bajo condiciones de mercado para poder maximizar su potencial productivo, generar empleos y contribuir a una mejoría sustancial en la distribución del ingreso nacional. La experiencia durante los últimos diez años claramente demuestra que su desarrollo futuro está íntimamente ligado al acceso a servicios financieros competitivos, bajo un esquema de economía de mercado, y la clave para seguir mejorando las condiciones y el acceso a estos servicios hacia el futuro es la atracción del capital privado. Como se ha venido observando a través del proceso de reforma y liberalización del sector financiero nacional, la canalización de recursos financieros hacia este segmento de la economía está basado en las oportunidades económicas reales y tasas de rendimiento competitivas. Definitiva-mente, el desarrollo económico y social de la micro y pequeña empresa hacia el futuro, y su contribución a la mejora en la distribución económica nacional, estará determinado en parte por el éxito en atraer capital privado, y no mediante programas de crédito dirigido y subsidiados por el Estado o por donantes externos.

CONCLUSIONES

 

La reforma financiera que se viene ejecutando en la República Dominicana desde comienzos de la presente década está mostrando resultados positivos en lo que tiene que ver con un aumento en los niveles de competencia, profundización financiera, caída en los márgenes de intermediación y eficiencia operativa. Esto se debe principalmente a las reformas estructurales y a la estabilidad macroeconómica que ha devuelto confianza al ahorrante dominicano en el sistema financiero nacional, fortaleciendo la demanda del peso dominicano. La experiencia en la República Dominicana durante los últimos 10 años ha demostrado que la política económica más acertada para ampliar la cobertura del sistema financiero hacia la micro, pequeña y mediana empresa ha sido la reforma del sector financiero y la promoción de la competencia sana en dicho mercado. La expansión del sistema financiero hacia la micro y pequeña empresa ha sido significativa durante los últimos 10 años, pero la última encuesta anual de Fondomicro demuestra que todavía hay mucho camino por recorrer.

República Dominicana tiene una de las industrias de microfinanzas más desa-rrolladas en toda América Latina. Las donaciones y subsidios del exterior en la capitalización institucional y transferencia tecnológica contribuyeron en su momento con este desarrollo institucional. La competencia en el mercado de las microfinanzas ha aumentado significativamente durante los últimos cinco años, mejorando significati-vamente los índices de gestión de estas instituciones especializadas. Al igual que en el sistema bancario nacional, estas instituciones confrontan la urgente necesidad de inno-vación, consolidación y posiblemente hasta de una transformación institucional.

A pesar de los grandes logros con respecto a la integración de la micro y pequeña empresa en el sistema financiero regulado como producto del proceso de reforma financiera y desarrollo institucional de entidades especializadas en microfinanzas, las encuestas de Fondomicro confirman que todavía queda mucho trabajo pendiente de realización. La profundización en la atención de la micro y pequeña empresa, requerirá en el futuro de la movilización del capital privado. Mediante la emisión de papel comercial en la BVRD, Fondomicro viene fortaleciendo los vínculos financieros entre el sistema financiero doméstico y el sector de la micro y pequeña empresa. Este enfoque comercial de las microfinanzas es la única forma de cara al futuro en que se logrará una cobertura significativa del sector de la micro y pequeña empresa.

Finalmente, es importante recordar que el micro y pequeño empresario es sobre todo un empresario. Estos empresarios han logrado lanzarse, sobrevivir y crecer dentro del contexto de un mercado altamente competitivo, efectivamente, sin ninguna barrera de entrada. La ilustración más fehaciente de esta realidad es la dinámica anual en cuanto a la creación y desaparición de empresas que se recoge en las encuestas anuales de Fondomicro. Estos empresarios requieren de servicios financieros eficientes, oportunos y sobre todo sostenibles en el tiempo. Mejorar el acceso a los servicios financieros, sólo resuelve uno de los muchos obstáculos que enfrentan. La forma más efectiva de lograr una cobertura significativamente mayor del sistema financiero, es mediante la promoción de un mercado financiero estable, altamente competitivo e innovador. Durante los últimos diez años ha habido una importante transferencia de beneficios reales a la micro y pequeña empresa, producto de la reducción en los márgenes financieros y aumentos en la eficiencia operativa del sistema financiero nacional.


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